Cenar dos horas antes de dormir
Dejar una ventana mínima de 120 minutos entre el último bocado y el momento de tumbarse.
Consejo práctico de aplicación
Si llegas tarde a casa, opta por una cena ligera de fácil digestión como crema de verduras y tortilla.
Por qué este hábito transforma tu rutina
Evita el reflujo, la elevación de temperatura corporal nocturna y el sueño fragmentado.
Muchas personas abandonan porque intentan convertir este gesto en una obligación solemne. La clave reside en hacerlo tan natural y accesible que no dependa de tu estado de ánimo ni de tus niveles de motivación al final de una jornada agotadora.
Recuerda que este hábito forma parte del sistema integrado de HÁBITOS Y FIGURA. Puedes combinarlo con las caminatas diarias y con las recetas de temporada para consolidar un estilo de vida más despierto y ligero.