No creemos en dietas restrictivas que aíslan socialmente ni en menús imposibles con quince ingredientes exóticos. Una alimentación cotidiana saludable se construye sobre doce alimentos honestos combinados con sencillez.
Asegurar que el 50% visual de tus comidas principales contenga verduras frescas, asadas o en ensalada para saciar con fibra natural.
Huevos de corral, legumbres tiernas en conserva, pescados blancos o azules y carnes limpias sin adobos industriales.
Aceite de oliva virgen extra en crudo, frutos secos tostados al natural y semillas que nutren sin saturar la digestión.
Ten estos doce alimentos en tu despensa y nevera y nunca te faltará una comida sana lista en diez minutos.
Espárragos, calabacín, espinacas y pimientos. Aportan fibra, agua y textura sin complicar la preparación.
Naranjas, manzanas crujientes, frutos rojos y peras. El dulzor natural listo para comer en cualquier pausa.
La proteína más versátil de la despensa. Cocidos, revueltos o en tortilla francesa en menos de cinco minutos.
Merluza al vapor, salmón a la plancha, caballa o conservas de sardina en aceite de oliva virgen extra.
Garbanzos lechosos, lentejas pardinas y alubias blancas. Saciedad duradera y carbohidratos complejos limpios.
Arroz vaporizado, integral o basmati. Combustible limpio para jornadas activas y caminatas largas.
Platos que reconfortan si se acompañan de verduras abundantes, ajo laminado y AOVE de calidad.
Fibra soluble que regula el tránsito matinal y da energía progresiva sin picos de cansancio.
Sin azúcares añadidos ni edulcorantes químicos. Aporta cremosidad natural y cuida tu microbiota intestinal.
Nueces peladas, almendras tostadas sin sal y pistachos. Alta densidad energética en formato transportable.
El pilar de nuestra gastronomía. Aporta polifenoles antioxidantes y transforma cualquier vegetal humilde.
Harina integral, agua, sal y tiempo de fermentación lenta. Crujiente por fuera y de miga esponjosa.